Gaston Phoebus – El maestro del juego

Gaston Phoebus

El maestro del juego

Gaston III, conde de Foix y Béarn en el sur de Francia, escribió su “Livre de chasse”, o Maestro de caza, en los años 1387-1389. Esta obra no solo representa el registro más famoso de la caza medieval, sino que también puede considerarse como uno de los testimonios más interesantes de la historia cultural de su época.

Gaston de Foix, describe en su libro de caza de cuatro partes no solo las formas comunes de caza en ese momento, sino que también presenta una historia natural impresionante, que, mucho antes de los tiempos de las ciencias empíricas, se basó en la observación extensa de diferentes especies y utilizado como libro de texto hasta bien entrado el siglo XIX.

Desde el principio, el Master of Game fue un gran éxito. Las cortes de Francia y Borgoña vieron en él más que un estudio de la naturaleza; en cambio, se consideró más bien una obra de arte que inspiró a pintores y escritores durante muchas generaciones. La calidad más sobresaliente la alcanzó el taller Masters of the Bedford, a quien debemos este manuscrito pintado. Los estudiosos afirman que se encuentra entre “los mejores manuscritos jamás hechos en la Edad Media”. Esta copia manuscrita hasta ahora poco conocida, pero magníficamente pintada, del texto original perdido del Master of Game fue encargada por el duque Felipe el Temerario, hermano del bibliófilo Duc de Berry.

El libro de caza más famoso de la época medieval

Sus 128 folios en el impresionante formato de 385 x 286 mm contienen 87 extraordinarias miniaturas. Las imágenes que recuerdan a los castillos principescos sobre los fondos de oro suntuosos, en parte finamente cincelados, presentan una técnica de pintura sorprendente de una estética sensible y sutil: los estudios elaborados de los animales y la naturaleza, las escenas de figuras realistas son tan impresionantes como el tratamiento sensible del color. La representación de la tridimensionalidad en la pintura fue revolucionaria para la época. Todo esto es una prueba del alto nivel de artesanía alcanzado por los artistas franceses.

La encuadernación de la edición facsímil de Bellas Artes se basa en una encuadernación de seda azul de la biblioteca del rey Luis XII. La fina seda fue especialmente tejida con piel para este propósito y bordada con lirios dorados, el emblema de la dinastía real francesa. Por último, pero no menos importante, la noble impresión del volumen se perfecciona mediante el uso de un fino pergamino con el que el encuadernador cubre el lomo.